El pasado 4 de junio vivimos un acontecimiento lleno de alegría y gratitud para toda nuestra familia MISSAMI: la inauguración de la Capilla de Adoración Perpetua «Pedacito de Cielo» en nuestra Casa de Formación de Medellín, Colombia.
Desde Medellín, un nuevo «Pedacito de Cielo» se suma a nuestra misión de llevar a todos hacia Jesús Sacramentado.
Este nuevo espacio nace con el deseo de ofrecer a muchas personas un lugar de encuentro con Jesús Sacramentado, donde puedan detenerse en medio de la vida cotidiana para adorar, orar, agradecer y dejarse transformar por su presencia. Un lugar donde el Señor permanecerá día y noche, esperando a cada persona con los brazos abiertos.
La celebración inaugural contó con la presencia de Mons. Ricardo Antonio Tobón Restrepo, Arzobispo de Medellín, quien presidió la bendición de la capilla, acompañado por sacerdotes cercanos a nuestra Congregación, miembros de la comunidad, amigos, benefactores y fieles que quisieron compartir este momento tan significativo.
Para las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, la adoración eucarística ocupa un lugar central en nuestra espiritualidad y misión. Desde nuestros orígenes, inspirados por la Beata María Emilia Riquelme, hemos querido vivir y transmitir el amor a Jesús presente en la Eucaristía, convencidas de que de Él brota toda fuerza para la evangelización, el servicio y la comunión.
La apertura de esta nueva capilla representa mucho más que la inauguración de un espacio físico. Es una invitación permanente a volver el corazón hacia Dios, a descubrir la fuerza transformadora de la oración y a reconocer que la Eucaristía sigue siendo fuente de esperanza para nuestro mundo.
El nombre elegido, «Pedacito de Cielo», expresa precisamente esa experiencia que tantas personas viven ante Jesús Sacramentado: la certeza de encontrarse en un lugar donde el cielo toca la tierra, donde el amor de Dios se hace cercano y donde el corazón encuentra descanso.
Este sueño ha sido posible gracias a la generosidad de algunos benefactores que han colaborado con ilusión y entrega para hacer realidad esta obra. A todos ellos queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento. Su ayuda no solo ha contribuido a construir una capilla, sino también a abrir un espacio de encuentro con el Señor para muchas generaciones.
Desde Medellín, este nuevo «Pedacito de Cielo» se incorpora a la misión que la Congregación desarrolla en distintos lugares del mundo: acercar a las personas a Jesús Sacramentado y hacer visible su amor en medio de la sociedad.
Confiamos a María Inmaculada y a la Beata María Emilia Riquelme los frutos de esta nueva capilla, para que sea un lugar donde muchas personas descubran la alegría de la fe, la fuerza de la esperanza y la paz que nace del encuentro con Cristo.
Curia General MISSAMI





