Se puso en camino… ¿me pongo en camino?

IV DOMINGO DE CUARESMA

Evangelio: Lucas 15, 1-3. 11-32

“Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo”.

Está parábola que tantas veces-tal vez- lo hemos escuchado, reflexionado, compartido,… pero cada vez que lo pasamos por el corazón algo nuevo nos dice. Nos revela el corazón de Dios lleno de amor, de misericordia y de compasión, con entrañas maternas. Que ante nuestros pecados, despilfarros, sequedades, desvíos e incluso negaciones de su presencia, nos espera con los brazos abiertos. Cuando nos damos cuenta y volvemos hacia Él, Él sale a nuestro encuentro para acogernos, abrazarnos, sanarnos, para reparar nuestras grietas,… nuestro pecado con su gracia lo transforma en oportunidad para hacer camino de conversión personal, de vivir reconciliados/as desde Él, con nosotras/os mismas/os, con nuestros hermanos/as y con nuestro entorno.

Al revestirnos se su amor y calzarnos de dignidad nos invita a celebrar la vida, hac27. hijo-prodigo-fanoer fiesta del amor gratuito de Dios, ensanchando los espacios donde todos y todas tienen parte.

En este ambiente de misericordia, dejemos fluir el amor gratuito de Dios en nuestras vidas y seamos prolongación de su ternura y misericordia, desde la escucha, el apoyo, la ayuda, el servicio, la tolerancia, la comprensión, la acogida,… con nuestros hermanos/as y el cuidado de la Madre tierra. Que el Espíritu de Dios nos acompañe en éste proceso de conversión personal y social, para generar una vida más digna, reconciliada y comprometida con el cuidado de la VIDA.

“Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado” Papa Francisco, Misericordiae Vultus.

Pascuala Tola Coca, mss

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