¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio: Mt 21, 28-32

“Yo siempre hago lo que quiero, Porque siempre quiero lo que Dios quiere” Sta. Teresita “…Hacer su voluntad lisa y llanamente” Mª Emilia R

Jesús se acerca a nosotros hoy también para preguntarnos sobre algo que es esencial en nuestra vida; ¿estas o no estás en la voluntad de Dios?, en el querer de Dios…¿Cuál es nuestro alimento?; el suyo era hacer la voluntad de su Padre, ¿y el mío?, las apariencias engañan, dice el refrán.

Hoy siento que Dios me coloca frente a mi misma y me pide autenticidad, me pide más coherencia de vida.

Voy a trabajar en su viña, te digo y …mis palabras quedan en palabras, y mis ritos se hacen vacíos y mi respuesta se hace acomodada y finalmente no voy, no entrego toda la vida por Ti, por tu viña.

Las prostitutas os precederán en el Reino me dices. Me viene a la mente un poema que he escuchado muchas veces a mi madre, anciana de 97 años y que esconde esta sabiduría evangélica, dice así:

Mujer que ante la noche negra y fría en el arroyo, pálida, te he visto. Ha iluminado el alma mía y el esplendor dela piedad de Cristo. He sentido deseos de besarte en tu marchita frente de azucenas Y he de decirte, para consolarte, que aunque has pecado mucho, tú eres buena.. Aunque vives de cópulas y excesos con las más puras vírgenes te igualo Porque vives repartiendo besos, y quien reparte besos nunca es malo… Y quien ama nunca es malo, quien ama desde dentro y realiza el querer de Dios, ese vive en la libertad profunda, en el gozo. Siento y pido a Dios que convierta nuestro corazón a su querer, que nos vuelva a su voluntad, esto es ¡ser misionera!

A veces le expresamos al Señor que no queremos ir a donde nos manda, expresamos nuestros miedos, dificultades y eso es bueno…pero creyendo en su amor, en su palabra iremos a trabajar a su viña, incondicionales por amor.

Cuanta Señor con estos hijos que necesitan más fe, más coherencia, más amor; cuenta conmigo Señor para ir a tu viña y cambia mi mirada.

Marian Macías, mss

Sta. Teresa de Lisieux

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