El “¡Amén! ¡Aleluya!” de mi vida (8)

Estoy invitada a escribir mi Amén, Aleluya inspirada en el de María Emilia.
AMÉN, actitud interior de reconciliación con todo y con todas y todos.
ALELUYA, actitud de reconocimiento ante el actuar de Dios en la propia vida y en la historia.
En vez de AMÉN, yo digo HÁGASE, de acuerdo mi Señor.
En vez de ALELUYA, yo digo GRACIAS.
Los dos son gritos que nacen de dentro.

Amén a mi ser, a mi edad, a mi momento vital.
Aleluya al actuar de Dios, que da el crecimiento sin que sepa cómo.

Amén ante la precariedad y la fragilidad de la vida.
Aleluya ante la creatividad y la belleza de la naturaleza y del cosmos.

Amén a las sorpresas del acontecer diario, a las despedidas y las ausencias.
Aleluya a los encuentros, a las relaciones que nutren, a las personas que muestran signos de la bondad de Dios.

Amén ante lo diverso, lo diferente, lo incompleto.
Aleluya ante la paciencia, la fortaleza, la resiliencia.

Amén a lo que acontece, a la realidad como es y no como me gustaría que fuera.
Aleluya al sueño realizado, al trabajo bien hecho, al optimismo puesto en marcha.

Amén a tu Palabra, a tu acción, a tus movimientos.
Aleluya a tu Reino presente, al Espíritu creando y generando vida, inclusión y amor.

Elisa Mármol,mss

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1 comentario
  1. Doy infinitas fracias a Dios por el Amen de nuestra madre fundadora María Emilia Riquelme. Y por el Amen de cada una de las hermanas. Que con gozo y alegría acogen el querer de Dios cada día, minuto a minuto,segundo a segundo.

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