Conócenos mejor

¿Cómo vivís?

Vivimos en COMUNIDAD, es decir en pequeñas células de tres o más hermanas donde tratamos de crear un ambiente de familia y de vida.
No somos ni de la misma edad, ni cultura, ni caracteres…, pero nos une el PROYECTO de AMOR que Dios pone en nuestras manos y en nuestro corazón. Tratamos de querer y dejarnos querer por las hermanas, así experimentamos el amor de Dios que ofrecemos a todos.

Compartimos trabajo, pobreza, alegrías, fracasos, proyectos, e ilusiones….amasadas desde la oración.

 

 

¿Qué hacéis?

¡Hacemos de nuestra existencia un camino con sentido!. Trabajamos como cualquier persona desde nuestras cualidades y como profesionales, para ganarnos el pan. Fundamentalmente en el campo de la educación, para el que nos preparamos. También en lugares de misión, trabajo social y pastoral, allá donde nos necesitan estamos las misioneras y misioneros laicos, nuestro lema entrega voluntaria y alegre.

¿Y vosotras quiénes sois?

Somos …bueno lo primero que quiero decirte es que somos…¡¡¡personas normales!!! sí, no almas o seres extraños… no , somos un grupo de mujeres que nos sentimos felices de ser religiosas, de poder dedicar la vida a los demás. Sentimos un día una llamada por dentro, como tú la puedes sentir también, y una cierta urgencia por vivir de otra manera, más libres, con más sentido, más disponibles… desapegadas de tanta atadura como experimentábamos en la sociedad, moda, imagen, poder… Y así decididas dejando padre, madre, casa, hermanos, amigos, futuro, estudios, coche… etc. Encontramos una preciosa manera de vivir para Dios y para los demás junto a otras hermanas que sintieron lo mismo.

Hoy somos un grupo grande de hermanas extendidas por diversas partes del mundo siendo mano que ayuda, corazón que ama y palabra que anuncia a Cristo hoy.

¿De dónde habéis salido?

Como cada uno de nosotros tenemos unos orígenes…podríamos decir… ¡¡¡una Madre!!! Nuestra Fundadora, la primera que sintió esta llamada a vivir según un estilo propio, es María Emilia Riquelme, y junto con un grupo pequeño de jóvenes comenzaron a hacer la experiencia, a lo largo de los años son muchas las hermanas que han aportado sus cualidades, sus dones y matices propios hasta ser hoy una gran Familia en la que compartimos la fe y la vida con muchas personas. Juntos tratamos que el Reino de Dios se haga realidad en nuestro mundo, trabajando por una mayor solidaridad, justicia y paz para todos.

¿Dónde estáis? - ¿Cómo os organizáis?

Estamos extendidas por muchas partes del mundo, ya lo puedes ver en el mapamundi de esta página, pero estamos realmente donde los hermanos más pobres nos necesitan, en lugares de frontera, en medio de la gente.

Nos organizamos en función de la misión y con un deseo grande de ser presencia de Jesús allá donde estamos.

 

¿Cómo se llega a ser una de vosotras?

Cuando una siente un cosquilleo interior y sabe que algo más importante le espera…, como que Dios tiene un sueño sobre ella…, cuando en su encuentro con Dios en la oración o en la Eucaristía va sintiendo una voz que le dice ¿por qué no me sigues?...cuando te sientes atraída a hacer algo más por los demás …entonces ….piensa que Dios espera de ti una entrega total…
Ora, haz silencio, acércate a su Palabra, estate cerca de El en la Eucaristía…. déjate acompañar por alguna hermana que pueda ayudarte a interpretar los signos de Dios y anímate a hacer una experiencia, a vivir con nosotras y ver cómo te sientes. En el contacto con las hermanas puedes ver y conocer más la misión y la experiencia de vivir en fraternidad.
Puedes iniciar tu proceso de formación primero como aspirante, después como prenovicia, después novicia y finalmente haciendo tu profesión primera, donde ya haces tu consagración siendo religiosa. Es un proceso de unos años de formación y experiencia donde vas viendo cada vez con más claridad la voluntad de Dios sobre ti. Es un proceso vivido en autoconocimiento y en crecimiento integral y sobre todo en libertad profunda.

Vida de Oración

Comenzamos nuestro día buscando el encuentro con Jesús y entre nosotras desde la oración. ¿Qué es orar? Es un tratar con Dios, es hablar con un Amigo y dejar que su Palabra ilumine nuestro caminar.

Encontramos a Jesús en un trato personal y asiduo, en la Eucaristía que celebramos y adoramos. Es momento de intimidad y de Comunión con la Iglesia y la humanidad.

La oración es nuestra fuerza, es la luz, es nuestra brújula, es el norte…para no perder nuestro rumbo. Buscar a Dios y a los hermanos para hacer su voluntad.

 

 

Comunidad

Es nuestra manera de vivir, en común. En cada una de nuestras casas hay un mínimo de tres hermanas e incluso alguna laica. No se eligen entre sí, sino que cada una recibe su envío o destino por separado y sin haberlo elegido previamente.

En toda comunidad, hay una hermana que realiza las funciones de animadora (superiora). Ella con sus hermanas organiza, anima, acompaña a las religiosas, y todas la tratan con respeto y le obedecen, siempre un trato corresponsable y basado en la sinceridad y el diálogo.

Siempre que es posible, se procura el trabajo en equipo. Otras veces no es posible, pues algunas religiosas pueden encargarse de cosas específicas, otras puede que no estén en condiciones de salud o edad como para trabajar en una u otra ocupación.

En la vida de comunidad hay tiempos personales y de soledad (de estudio y descanso) y tiempos comunes (de oración, de formación, de ocio, durante las comidas, momentos de expansión y diálogo, reuniones…).

También suelen ser habituales las actividades intercomunitarias: nos vemos con asiduidad, nos hablamos, sabemos de la vida y de las vicisitudes de las religiosas de las otras comunidades, somos una Familia.

En la comunidad no hay bienes propios ni privados. Todo es común, tanto lo que se recibe que es para compartirlo en comunidad, como lo que se gasta.

Carisma

Es DON del Espíritu, el carisma de una Familia Religiosa, es el estilo de vida, el don que el Espíritu ha dado a nuestra Fundadora para que lo hagamos vida. Nuestro Carisma es eucarístico, mariano y misionero. Todos los que hemos recibido la llamada a vivir según este estilo tratamos de concretarlo en unas actitudes de vida y en la vivencia de la Eucaristía, en salida a los hermanos y de la mano de María.

 

Liturgia de las Horas

Es la oración que hacemos todos los que sentimos la urgencia de orar, es la oración que acompaña las horas del día, oración de toda la Iglesia. Oramos todos con la misma oración: comtemplativos y comtemplativas, religiosas y religiosos, sacerdotes, y laicos y todos los que al comenzar nuestro día lo hacemos alabando a Dios con la oración de los salmos, al atardecer y a la noche. Las oraciones que hacemos son laudes en la mañana, vísperas en la tarde y completas al terminar el día.

Profesión

El término no se refiere al trabajo que realizamos, como profesión, bien sea maestra, cocinera, etc…Se trata de la consagración que hacemos las religiosas, profesamos los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, a Dios y en la Iglesia. Hacemos esta profesión públicamente en la Eucaristía, delante del pueblo de Dios y esta profesión nos hace ser propiedad personal del Señor, y miembros de la Familia Congregacional.

Después de hacer el noviciado, se hace la Primera Profesión, y se va renovando hasta los seis años en que se hace perpetua.

Adoración

Es estar delante de Jesús en la Eucaristía y dejarnos amar por Él. Adorar es quedarse en silencio, mirar al Señor y dejarnos mirar por El. Es una forma de oración en la que reconocemos la grandeza de Dios, nos sentimos pobres, nos postramos de rodillas antes Él y reconocemos que sólo Dios lo llena todo, que solo Él es nuestro Dios y Señor. Le alabamos, le bendecimos y le damos gracias. Ponemos el mundo y sus necesidades ante un Dios que se ha querido quedar con su pueblo, para que Él nos repare, nos acerque a su corazón.

Con María Emilia Riquelme decimos que “La Eucaristía es el paraíso de la tierra, la adoración mi hora de cielo, mi recreo y descanso espiritual” Sí la adoración es tiempo de ser, de estar, de amar, de vida, de restauración, de gozo, de eternidad.

 

 

Castidad-Virginidad

Es uno de los valores más bonitos de la vida religiosa. Jesús se vivió así, totalmente entregado a todos. Nuestra decisión es hacer lo mismo: no volcamos nuestra capacidad de amar y de entrega en una sola persona, sino que deseamos que nuestra afectividad y nuestro amor sea para todos los que nos rodean: empezando por los de casa y siguiendo por aquellos con los que compartimos nuestro trabajo y misión. ¡¡¡Es un voto o consejo evangélico que nos hace amar a tope y a todos!!!

El voto de virginidad no es un peso, ni un escape, ni una discapacidad. Ni un “como nadie nos quiere…”, No, es una forma de amar válida, concreta, elegida libremente y asumida con todas las consecuencias. No concebimos el “sexo” sin “amor”, y nuestro “amor” no busca satisfacciones inmediatas o físicas, sino la entrega personal de nuestra afectividad, tiempo, cualidades, capacidades a una comunidad y a la misión que esa comunidad nos propone.

¿Es algo raro, contracultural… verdad? Puede ser. Pero si suena raro no es porque sea imposible o porque detrás de estas afirmaciones haya un “cuento chino”: es porque nos han acostumbrado a ver todo esto sólo desde una perspectiva.

La castidad no es una vivencia solo de las órdenes religiosas: grandes hombres de la historia, muchos de ellos no cristianos, la vivieron y practicaron. Y hoy sigue presente en muchas culturas y situaciones humanas. No te dejes engañar por un “pensamiento único” y vive tu vida de la manera que creas que te ayuda a ser mejor y más feliz. Y ésta, para nosotras, es la mejor.

Pobreza

¿No lo parece verdad? Pues sí las religiosas no poseemos nada propio. Si recibimos algo por nuestro trabajo, lo entregamos a la comunidad. Si recibimos algo para el trabajo que realizamos en la misión en lugares necesitados , no se queda en nuestras manos sino que buscamos el modo de que llegue lo mejor posible a los más necesitados.

Sin embargo, sí vivimos de nuestro trabajo como toda persona. Cubrimos nuestras necesidades de comida, vestido, salud; tenemos infraestructuras y materiales para nuestra vida y ocupación (casas, iglesias, bibliotecas, ordenadores, teléfonos móviles o coches); pero no vivimos en un consumismo feroz y despersonalizado, sino que las cosas están en función de la misión.

En cada casa hay una economía responsablemente compartida y una hermana que administra los bienes de todas, para que a nadie le falte lo necesario y para ser solidarias con los que más necesitan, además, poder aportar de nuestros recursos a la economía general de toda la Congregación, que a su vez ayuda a las casas en lugares de misión sin recursos y a otras necesidades de la iglesia y los pobres.

Nadie de entre nosotras busca estar en las casas de los mejores barrios de las ciudades del mundo más desarrollado: una misionera hoy vive allí, mañana en una casa de un pueblo desfavorecido de un país en vías de desarrollo. No está atada a nada. Da gracias a Dios por lo que tiene y pide por los que no tienen cada día. Como nos decía nuestra Fundadora: “Nada pedir, nada rehusar”…

Nuestro mayor y mejor bien son las personas: nuestras ancianas, enfermas, necesitados, …reciben todo lo mejor de cada casa. Nos gusta cuidar de la creación, de todas las cosas, pues son un bien compartido que tenemos que valorar. No necesitamos el último modelo de nada, ni las más altas tecnologías, ni las exquisiteces de la alta cocina, queremos que las cosas sirvan a la misión y que lo que tenemos esté al servicio de los demás, queremos compartir todo lo que somos y tenemos… Nuestras casas están abiertas a las necesidades de los demás.
Nos sentimos y queremos ser libres. Es la mejor señal de nuestra pobreza.

Obediencia

Obedecer hoy también es ir “contra corriente”. Somos conscientes de ello. Pero no pienses que obediencia es lo mismo que esclavitud, que perder identidad, libertad, madurez…¡no! Nadie ha perdido su libertad de pensamiento, de acción, de orientación en la vida. Al revés, hablamos de ello con total calma y desde el diálogo sincero. Creemos firmemente en la responsabilidad personal, aun cuando nuestro estilo de vida sea común.

Obedecer significa acoger en fe, la perspectiva de las hermanas que orientan y animan nuestras comunidades. Nuestra tradición se ha encargado de llamarlas “superioras”: es decir, “servidoras”.
Obedecer significa que aceptas los planteamientos de otros y no te encierras en los tuyos. Que no te crees “la mejor” del mundo, sino que te sientes una más, desde la humildad como argumento. Acoges con amor y fe lo que otras quieren para ti, porque partes del conocimiento seguro de que siempre quieren tu bien y lo mejor para la comunidad.

Fraternidad

Vivir en fraternidad significa “ser hermanos”. Con otras palabras: que las diferencias de edad, procedencia, cultura, ideología, te importan muy poco y por encima de ellas pones el deseo de vivir unos valores comunes, un proyecto de vida personal en el que los otros tienen mucho que ver y un deseo de buscar la felicidad en compañía de otros.

Delegación

Es una parte de la Congregación en un país o varios unidos formado por un grupo de religiosas con una cultura e idiosincrasia determinada, se organizan con un Equipo de Delegación, Delegada Regional y dos Hermanas consejeras.

Capítulo General

Es la reunión de las hermanas representantes de los diferentes países, elegidas por las hermanas, en la que se analiza la vida y misión de las comunidades y se discierne entre todas cuáles son los retos para el siguiente periodo, que es de seis años. Estas representantes eligen a la religiosa encargada de animar a toda la Congregación (superiora general) y al grupo de hermanas que le ayudan y aconsejan (consejeras) , e impulsan a las demás para que dichos retos se puedan llevar a cabo en los siguientes años.

Austeridad

Nuestra Fundadora nos habla de una vida de entrega en pobreza y de ser capaces de sacrificarnos por amor…inmolación voluntaria y alegre…, la pobreza tan apretadita como podamos…, sean fecundas en santidad más que en bienes matariales…

La religiosa busca y vive la austeridad como un medio válido para optar por una entrega voluntaria y alegre, para gloria de Dios y bien de los otros y no para vivir atadas a lo que se nos impone desde fuera. La austeridad nos lleva a valorar todos los bienes como regalos que hemos recibido de Dios, a agradecer nuestras capacidades personales y no sentirlas como exclusivas o propias, a reconocer en los demás sus valores y saber agradecerlos.

La austeridad es un valor que nos ayuda a vivir nuestra vida de una manera más profunda y solidaria. La austeridad es el único medio para vivir desde el ser y no desde el tener.

Forma de vivir

Nuestro estilo y forma de vida se concreta en las Constituciones -desde las primeras que escribió María Emilia Riquelme, nuestra Fundadora en 1896 hasta las actuales-. Toda la experiencia de las hermanas que han pasado a lo largo de la historia, así como los aportes teológicos y del magisterio de la Iglesia las han ido enriqueciendo.

Nuestro estilo es sencillo, de familia donde se trabaja con alegría y se viven unas relaciones fraternas que nos ayudan a crecer como personas, desarrollando los dones que tenemos y compartiendo con ternura lo que somos, acogiéndonos con amor. Nuestra vida de fe y los tiempos de oración compartidos son los momentos para nosotras más importantes.

Novicia

Es la joven que habiéndose sentido llamada por Jesucristo a seguirle, está viviendo dos años intensivos de formación en la vida religiosa y en el Carisma de la Congregación inmediatamente antes de hacer la profesión primera, o temporal. Hay una religiosa especialmente dedicada a su cuidado, llamada maestra de novicias.

Profesa

Es la religiosa que ha hecho profesión de votos, sean éstos temporales o perpetuos. Durante el proceso de formación que son seis años, es acompañada por la formadora de junioras.

Otros términos

Hay algunos otros términos que no han aparecido en este texto, pero pueden provocarte cierta curiosidad. Te los explicamos a continuación:
Consejo: Grupo de religiosas (llamadas consejeras) que colaboran directamente con la superiora general o regional. Ejercen una labor de apoyo y asesoramiento. En ocasiones su actuación es meramente consultiva, en otros casos es deliberativa y las superioras sólo pueden obrar con su consentimiento.

Constituciones:

Texto en el que se recogen las normas de vida para todos las religiosas de la Congregación. Parten de las Primeras Reglas escritas por Mª Emilia Riquelme, convenientemente actualizadas a nuestra época y condición y en plena comunión con el Derecho Canónico general para toda la Iglesia y el nuevo magisterio de la Iglesia.

Misioneros Eucarísticos Laicos. MEL:

Fraternidad Laica Misionera. Grupo de laicos que comparte la espiritualidad eucarística-misionera-mariana y colabora con la Congregación desde su propio proyecto de vida vocacional, es decir, sin abandonar su vida familiar, su trabajo, sus bienes particulares…

AMER:

Asociación Misionera Emilia Riquelme: Asociación misionera de ayuda a las misiones de la congregación.

Laico:

Persona bautizada que no pertenece a ninguna congregación religiosa. Son la mayor parte de los cristianos.

Proceso de Formación:

Periodo de preparación para la vida religiosa, comenzando con una etapa inicial que se llama prenoviciado, después dos años de noviciado, y 6 años de juniorado, que pueden ser prolongados, según la necesidad y el proceso de cada una. En este tiempo, además del discernimiento espiritual y la maduración vocacional, las jóvenes llamadas cursan estudios de teología (al menos tres años);e incluso estudios civiles si no los tuvieran.

Voto:

Promesa que las religiosas hacemos a Dios en el momento de la profesión. Los votos son tres consejos evangélicos: castidad, pobreza y obediencia. Son tres facetas de una misma y ùnica actitud de entrega a Dios y a los demás.
Según se hayan profesado para un tiempo o ya para toda la vida, se habla de “votos temporales” o “votos perpetuos”.